Cómo construimos secadores de frutas por infrarrojos que sean económicos
Pasamos mucho tiempo analizando cómo el resto del mundo seca las frutas. No es para imitarlos, sino para encontrar formas de reducir costos sin dañar la calidad de las frutas. Cuando se hace esto a gran escala, todo se reduce a dos cosas: cómo se distribuye el calor y cómo fluye el aire.
Ajustar adecuadamente el calor
La mayoría de los secadores sofisticados utilizan luz infrarroja de onda corta para penetrar en la fruta y eliminar rápidamente la humedad. Pero aquí está el problema: si se aplica demasiado calor, la superficie exterior de la fruta se endurece, lo que impide que la humedad salga. Para solucionarlo, nos concentramos en la densidad de los emisores de calor. Ajustamos la potencia por centímetro, de modo que la desecación sea uniforme desde la piel hasta el centro de la fruta. Además, ajustamos las configuraciones de voltaje para evitar que la energía se desperdicie. De esta manera, los paneles eléctricos no se sobrecalientan.
Gastar dinero donde realmente importa
Lo importante es que no es necesario usar materiales sofisticados para cada pieza del equipo. Utilizamos acero inoxidable de calidad alimentaria allí donde es necesario, y reservamos el presupuesto para aquellos componentes que realmente afectan al rendimiento del equipo, como los envoltorios de cuarzo y los recubrimientos reflectantes. Utilizamos revestimientos de oro o aluminio para reflejar la energía infrarroja hacia la fruta, en lugar de dejar que se disipe dentro del equipo. Esto permite alcanzar las temperaturas deseadas más rápidamente y utilizar menos energía. Un consejo: estas superficies reflectantes son algo sensibles. Si el personal de limpieza utiliza químicos abrasivos, podrían dañar su eficacia. Es importante asegurarse de que el proceso de limpieza sea delicado.
Reducir el tamaño del equipo
Analizamos esos modelos “de lujo” y descubrimos que estaban llenos de sensores que, en realidad, no servían para nada. Por eso, los eliminamos. En su lugar, utilizamos un sistema de control PID simplificado. De esta manera, se mantiene una temperatura estable, pero hay muchas menos piezas que puedan dañarse. Esto hace que el equipo sea más fácil de instalar y reparar, en caso de que alguna pieza se dañe. También redujimos el tamaño del equipo. Se obtiene la misma cantidad de frutas secas, pero no hay necesidad de ocupar espacio adicional ni de gastar dinero en acero e instalaciones innecesarias. Es un diseño más eficiente.